Peligran las pensiones en España?

Pensiones

Llevamos tiempo escuchando que el sistema de pensiones español se encuentra en crisis y se sugiere a los cotizantes que comiencen a buscarse un plan de pensiones privado.  para apoyar esta presisa de se indica que  partir de 2017 el Fondo de Reserva, conocido como la hucha de las pensiones, se quedará vacío debido al déficit en la Seguridad Social.

Durante el gobierno de Zapatero la hucha creció hasta un total de 60.000 millones de Euros, dando una imagen de un sistema que funcionaba bien y que conseguía obtener resultados positivos, algo que claramente hoy no se da a pesar de que el gobierno  no para de indicar que la economía crece y crece. Realmente la economía crece, no obstante, la hucha de las pensiones en vez de crecer como pasó durante la época de Zapatero, está casi vacía y no da señales de mejorar.

Una explicación de esto  es que el Gobierno rebajó las cuotas de las empresas a la Seguridad Social mientras tiraba de este ‘colchón de reserva’ creado en época de bonanza para situaciones críticas, otro aspecto es lo bajo de los salarios en España. En pocas palabras los ingresos son menores a los gastos.  La situación  es dificil ya que el sistema de pensiones durante el Gobierno de Rajoy no consigue dar  resultados positivos, si no que todo lo contrario.

Este tema es una patata caliente en las manos de Rajoy, ya que muchos de sus votantes son jubilados, por lo que si no resuleve convencer con su gestión,  puede terminar perdiendo a sus votantes.

Las pensiones y el gasto público

Aunque la edad actual de jubilación de España es más alta que la de Francia y algunos de sus otros socios europeos, el gobierno estimó que, sin un cambio sustancial, las pensiones representarían el 14 por ciento del gasto público español para 2050, en comparación con el 9 por ciento en 2010. Según el gobierno, el número de españoles mayores de 64 años se duplicará en las próximas cuatro décadas, llegando a cerca del 32 por ciento de la población total. En pocas palabras que esto no pinta nada bien. Por este motivo paso Rajoy una serie de nueva reglas para evitar el posible colpso del sistema y mantenerlo. Estas nuevas reglas significan que las pensiones estatales ya no estarán directamente relacionadas con la inflación. En cambio, los beneficios se aumentarán de acuerdo con una fórmula compleja, con un aumento anual mínimo garantizado de 0,25%. La inflación se tendrá en cuenta solo si el fondo de seguridad social tiene superávit y, aun así, las pensiones no aumentarán en más de un 0,50% por encima del IPC. A partir de 2019, el nivel de las pensiones estatales también estará vinculado a la esperanza de vida. Por lo tanto, si los pensionistas podrán pagar un nivel de vida aceptable, en última instancia dependerá de su poder adquisitivo futuro.

Veamos esto con más detalle, si crece un 0.25% esto significa una pérdida de poder adquisitivo hoy y en el tiempo ya que el IPC va por delante, más parece una forma de detener el gasto el máximo posible.

Planes de pensiones privados

La regla número uno de este tipo de planes de pensiones es los planes de pensiones pueden perder dinero, así mismo,  los planes de pensiones tributan como renta del trabajo y no del ahorro. POr último te recordamo que te pueden cobrar comisiones.

El mejor ejemplo real que puede tener es el plan de pensiones que existe en Chile.Gracias a Pinochet, Chile pasó de un sistema con el español a un sistema privado. La creación en Chile de un sistema de capitalización individual a través de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs) responde a un doble fundamento de corte neoliberal. Primero, una exaltación del individualismo que relega las soluciones colectivas cegando los cauces para la articulación de la solidaridad. Y, segundo, la firme creencia en las virtudes taumatúrgicas de la reducción del papel del Estado y de la paralela expansión del mercado desde el convencimiento de que la concurrencia de la iniciativa privada es la fórmula más eficiente de funcionamiento del sistema en su conjunto. 

El caso chileno es el más emblemático por dos razones fundamentales. De un lado, porque fue en su momento una experiencia pionera en el mundo: convertido Chile en laboratorio para la aplicación de recetas neoliberales –no por casualidad en plena dictadura de Pinochet–, su nuevo modelo de pensiones sirvió de ejemplo para otros países de Latinoamérica y del resto del planeta. De otro lado, porque aquel país es, pese a su reducido tamaño, la economía más exitosa del continente desde los años noventa, una circunstancia que ha sido a menudo utilizada para vincular ambos aspectos (pensiones privadas y éxito económico).

Hay 10 millones de trabajadores afiliados al sistema. Muchos de los trabajadores que confiaron sus ahorros a esos fondos están jubilándose y no están contentos con el monto de pensión que reciben, el resultado después de 35 años es que los chilenos más pobres reciben una pensión final por debajo del salario mínimo, menos de US$400. Vamos que es un gran negocio para las empresas nada más.

Lo desafortunado es que este tipo de sistemas  les encanta a los bancos y todo lo que le gusta a los bancos casi siempre se convierte en realidad. Desde el fin de la Unión Soviética, los gobiernos se acercan cada vez más a la derecha, particularmente económica, esto se debe a que la  Izquierda se encuentra perdida, no sabe como manejarse y no tiene las ideas claras y de paso pasa leyes de derechas y descansa sobre las puertas giratorias con salarios de Reyes. Si bien es cierto a corto plazo esto no parece amenazar  nuestro sistema de pensiones, ganas le tienen, 48 millones de nuevos clientes es una tentación muy grande, demasiada.

 

IberoMagazine

 

 

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