Centralismo o Autonomía

Centralismo

Uno de los grandes reclamos de la derecha es la eliminación de las autonomías.  Para estos grupos políticos, solo el centralismo sirve al país, las autonomías son caras, demasiados cargos políticos, cuestan mucho dinero,  y son difíciles de controlar.

Llama la atención que la derecha adopte este sistema, cuando el centralismo es el culmen de la concentración del poder como en el comunismo. 

Las derechas normalmente apuestan por la descentralización y la autosuficiencia fiscal y política de los estados.

El centralismo se caracteriza  por un poder central que reúne todos los poderes del Estado y las facultades para crear leyes que afectan al resto del país. Este sistema se utilizó durante la dictadura de y durante la monarquía.

Para trincar, lo mejor es descentralizar en reinos de taifas cada uno con sus caciques haciendo y deshaciendo sin dar explicaciones a Madrid y duplicar, triplicar e incluso cuadruplicar la administración para colocar enchufes  de familiares y amigos.

No obstante, en el centralismo también se trinca tanto o más que en la autonomía.

Centralismo de la derecha o contradicción de la derecha

La derecha apuesta por que cada uno se las arregle como pueda, la libertad individual, poco gobierno, poco centralismo, un pais o región o persona no tiene porque mantener a otra, ese es el principio de la derecha en especial la liberal.

La derecha habla de la “solidaridad interregional”, un discurso que parece estar hablando de  lenin, con la solidaridad entre trabajadores/regiones.

La derecha española no es liberal sino socialcristiana. Ha sido así desde la Restauración y así ha continuado hasta ahora.

Al llegar la democracia, se modificó el sistema a uno de autonomías, debido principalmente a las características de los pueblos españoles .

Sistema autonómico
Tres años después del referendum de la Constitución de 1978, UCD y PSOE, aprueban los pactos autonómicos. España se vertebra en 17 comunidades autónomas y dos ciudades autónomas.
 

El sistema de autonomías surge como reacción al centralismo, y, no pretende cuestionar la existencia de una unidad política superior (la de la nación), sí se plantea exigir al Estado políticas que atiendan las necesidades específicas locales, así como una redistribución justa de la renta nacional.

Este sistema de autonomías, es el que mejor se adapta a nuestras necesidades y características como país. Tenemos regiones con idiomas distintos, climas diferentes e insulares. La realidad  de Cantabria es diferente que la de Andalucía.

A nuestro entender, las autonomías han cumplido con su cometido. Tenemos la experiencia de vivir en países centralizados, donde todo depende de la capital del país, dejando a las demás provincias casi olvidadas. Las grandes mejoras siempre se dan en la capital y tarda o simplemente no llegan a las provincias.

Qué amenaza a las autonomías

Lo que realmente amenaza a este sistema, no es el sistema en si, sino la falta de controles internos autonómicos.  Estos controles existen, no obstante, no funcionan como deberían. Al parecer las auditorías brillan por su ausencia o simplemente, no se hacen. Todo esto deja a algunos políticos medianamente libres para trincar.

Muchos pensadores  sostienen que los partidos políticos son inservibles cuando atraviesan las líneas rojas,  al anteponer sus propios intereses al bien común, algo habitual en España. La defensa a ultranza de sus políticos a pesar de que termina siendo juzgados por corrupción y nuevamente la total ausencia de controles en los partidos.

Gracias a los políticos, la financiación autonómica no es del todo correcta. Esto genera desigualdades entre las más ricas y pobres.

La inversión pública en cada una de ellas debe mejorar, si queremos mejorar la vida de todos.

Justamente el tema de financiación e inversión pública, es que se debe mejorar a la mayor brevedad posible.

 

IberoMagazine

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