Justicia a la carta para la Banca

la banca

El Tribunal Supremo, máximo garante de nuestra seguridad jurídica, esta semana nos ha dejado con la boca abierta. En febrero pasado cuando la Sala de lo Civil fallaba, en favor de los bancos, indicando que era el cliente debía pagar impuesto sobre actos jurídicos documentados públicos de las hipotecas.  Hasta aquí todo bien. Pero este jueves la sala de lo contencioso dijo lo contrario; el impuesto lo tenían que pagar los bancos. Al día siguiente, se anula el fallo y se llama al pleno, en fecha no determinada, para someter la decisión al Pleno del organismo formado por 31 magistrados, en lugar de los 6 que dieron la sentencia del jueves, para confirmar o volver a la jurisprudencia anterior. La rectificación del Supremo es un bochorno judicial.

 Esta decisión la tomaba debido a la enorme repercusión social y económica, decía el Supremo. Para la gente significaba una devolución entre 1500 a 3000 euros, los bancos deberían reembolsar a sus clientes.

Esto ha producido un estupor en toda nuestra sociedad, un soberano escándalo que más de alguno se pregunta si los bancos tienen trato especial en el sistema jurídico. Esto ha creado una ola de inseguridad jurídica a todo nivel. Mientras se “arregla” este asunto, el impuesto de la hipoteca lo pagan los clientes, algo muy pero muy conveniente para los bancos.

La noticia, que los bancos tenían que pagar el impuesto, provocó el desplome de las acciones de los bancos afectados. Sin embargo, la Banca ya había establecido, en caso que el fallo no fuera a su favor, procedimientos para de forma indirecta para pasar el cargo al cliente, por lo que el problema se solucionaba en el futuro inmediato. Una vez conocido la suspensión de la sentencia, las acciones comenzaron a remontar en la bolsa.

Otra vez gana la banca

El nuevo fallo que hace que los bancos no tengan que pagar el impuesto no es ninguna sorpresa. Entendemos que esto llegará a Bruselas y está por verse el resultado final. No obstante, ha quedado claro para casi todo el mundo el mal sabor de boca y un desprestigio para el TS. Si Bruselas no le da la razón al TS, no será la primera vez ni la última. Constantemente estamos recibiendo golpes como este por parte de Bruselas, correciones que tiene que hacernos constamente. Ejemplos de ello son la extradición de Puigdemont negada por Alemania y Bégica , las claúsulas suelo, el caso de Otegi.

Todo esto deja a nuestro sistema judical por el suelo y nos permite ver lo mal que está funcionando el TS y la falta de una reforma del sistema, que segurante tomará siglos en llegar, al parecer.

El servicio que da la Banca

Sin lugar a dudas los bancos son importantes en nuestra sociedad. Como decía Mariano “Rajoy, en una comida de despedida en Santa Pola: “Yo estoy a favor de los banqueros”.
Si no hubiera banqueros la economía iba a funcionar muy mal”, y añade “si esto se estuviera grabando, que estoy seguro de que sí y sale, me van a dar hasta en el carné de identidad”, decía. Debemos añadir que Mariano pensaba que la Banca es muy importante, siempre y cuando sea privada, porque la banca pública, eso es harina de otro costal.

La introducción de una Banca Pública lograría regular mejor el mercado bancario y estaría al servicio del cliente, no obstante, sería una presa muy codiciada por los políticos. Si este tipo de Banca Pública no es bien regulada y controlada al centímetro, los políticos se encargarían de que pasarla a ser su coto privado de financiación y desde luego producto de ello su posterior quiebra, quiebra que deberíamos todos pagar como es la costumbre.

Los bancos están para ganar dinero, lo del servicio al público no queda nada claro. Lo que si está bastante claro es que los bancos ganan mucho dinero y pagan extremadamente bien a su ejecutivos, salarios millonarios.

La influencia política en la elección de los jueces

El organismo que manda sobre todos los jueces es el Consejo General del Poder Judicial. Tiene 21 miembros. Ninguno de ellos los eligen los jueces. Todos sin excepción, son nombrados por el Congreso y el Senado, es decir, por los políticos. Esto indica que los jueces elegidos son jueces que, al parecer,  simpatizan con la causa política de los partidos.

Los políticos tienen una gran influencia en los jueces y esto marca nuestra democracia, pero no lo hace para dar mayor transparencia, sino que todo lo contrario. No hemos visto señales que esto, en algún momento, se vaya a acabar o siquiera se quiera hablar, por parte de los políticos.

Toda sociedad se debe regir por leyes, estas leyes deben ser para todos de  igual aplicación, pero en la práctica vemos que esto no solo no se da, sino que no tiene vistos de mejora. Mientras no eleminemos la influencia de los políticos en la carrera judicial, esto seguirá igual o irá a peor.

 

 

Iberomagazine

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