El fracaso de la Social Democracia

En muy poco tiempo hemos visto como democracias bien fuertes han pasado a tener gobiernos de extrema derecha. El mejor ejemplo de ello es Estados Unidos. Donald Trump, sin duda alguna representa a esta derecha sin complejos y que viene a cambiar las cosas radicalmente. Con un discurso ultra nacionalista, que apela a banderas e himnos, dar soluciones radicales  poniendo por delante el país por sobre todo.

El último caso es Jair Bosonaro. Con una amplio repertorio de frases anti gay, pro iglesia, nada de  educación sexual en los colegios, más policía y privatizador. Un tío con una mala leche que te cagas, que pretende parecerse a Donald Trump y regir los destinos de uno de los países más importantes del mundo.

La tendencia está muy bien definida, la huida hacia la extrema derecha producto del fracaso de la social democracia.

Países como Francia con Le pen,  Matteo Salvini en Italia, Duterte en Filipinas o Viktor Orbán en Hungría. Todos estos son un claro giro a la extrema derecha, que está poniéndose de moda en el mundo.

El Fracaso de la Social Democracia

El inicio de la crisis del 2008 fue producto de muchas variables, pero a nuestro entender, la más importante fue la falta de control de los bancos. Esta falta de control continúa, aunque con un perfil más bajo, pero continúa. Desde el Banco de España, al parecer todo estaba estupendo y la banca gozaba de buena salud.

La realidad era completamente distinta. se estaba cociando una crisis terrible.

El rescate bancario costó unos 120.000 millones y la crisis dejos a millones sin empleo.

Para contrarrestar el desempleo, el PP reformó la ley laboral el 2012. Esta se puso directamente a favor de las empresas , y funcionó muy bien. El efecto colateral es trabajadores pobres y precarios hasta el día de hoy. Rajoy fue en este aspecto muy liberal, ayudó a los  empresarios, como todo buen derechista y dejó a los trabajadores más pobres aún.

La falta de respuesta de los socialistas, a nuestro entender, la ausencia de creencia en sus propias convicciones políticas, creó un desencanto grande en la población, a tal punto, que producto de ello nació Podemos.

La derecha ha triunfado en el plano económico, haciendo creer que solo el camino Neoliberal económico es posible. De momento tímidamente el Psoe está hablando en contra de este sistema, pero al tener un gobierno débil, la tiene muy complicada para cambiar algo, por muy pequeño que sea.

La inmigración y el miedo

Sin duda la inmigración en Europa es y ha sido un problema. El miedo a gente diferente, o con otro aspoecto aterroriza a una parte de la población, ahora a esto le agregamos una religión como el Islám, la cosa se complica y mucho.  De esto se alimenta la Ultraderecha, del miedo, del desencanto de una población cansada de dar y no recibir.

La guerra de Siria y los miles y miles de refugiados, las pateras en el sur de España y los atentados terroristas en Europa por fanáticos religiosos, han alimentado a esta ultra derecha. Con un discurso patriótico, de defensa de nuestras costumbres y utilizando el miedo de los atentados terroristas, Bingo!

Aunque esto no ha funcionado muy bien en España, si ha funcionado el problema Catalán que existe. Ambas partes con discusos nacionalistas radicales, logran aglutinar más adeptos de lo normal.

Ayudados, ambas partes,  por una falta de diálogo político que sin duda ayudaría a solucionar el problema. Esto ha producido un estancamiento y alargado el conflicto. El alargamiento del conflicto ayuda a radicalizar las tendencias más aún.

Los jubilados al rescate

La salida masiva de los pensionistas a la calle, que llevan meses sin parar, ha sido un bálsamo para la Social Democracia. Los jubilados han sostenido a mucha gente durante la crisis y lo siguen haciendo hoy.

Ya hay más de 6 millones de pensionistas por debajo del umbral de la pobreza, con dificultades para pagar la calefacción o comprar productos básicos, y muchas familias sacan a los ancianos de las residencias para poder subsistir con sus pensiones.
 
Han conquistado la vuelta del IPC para la re valorización de sus pensiones, cosa que el PP había discontinuado e indicado como imposible. Pero lo más importante es que han conseguido demostrar que una economía alternativo es posible, si se quiere.
Queda ver como van a votar estos millones de jubilados en las próximas elecciones, que puede significar un cambio radical en el mapa político.
 
Un giro a otro mundo más justo es posible. Estos hombres y mujeres nos lo han demostrado una vez más.

 

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