Cuando la economía trabaja para el capital

los mercados tiene el poder

La economía siempre ha sido un aspecto importante en nuestras vidas. Como todos sabemos sin economía las cosas pueden ir bastante mal. Pero cuando la economía trabaja para el capital entonces se crea esclavitud.

Un buen ejemplo de esto ha sido que durante los últimos 30 años las grandes empresas, de casi todo el mundo, se han deslocalizado de sus países y ahora casi todo lo hacen en China u otros países donde el coste laboral es mucho menor. Todo esto produce una gran cantidad de ingresos para las empresas. Pagan menos impuestos y el dinero lo pueden llevar a otros países donde les sea más rentable tenerlo. El efecto colateral  es bajos salarios, jornadas laborales interminables y el abuso como regla general.

Ya lo decía un famoso artista estadounidense, que quería adopta un niño, porqué no adoptar al niño que había hecho su camisa. De esta forma  acusaba como el trabajo de los niños generaba grandes ganancias para los empresarios sin escrúpulos, que dicho sea de paso, niño y trabajo no son compatibles

Pero la economía por si sola no sirve para nada, si esta no tiene infraestructura para mover sus bienes, justicia para solucionar sus conflictos, trabajadores y materiales para crear sus productos . De esto jamás hablamos ya que la deslocalización  de sus empresas genera menos impuestos y como todos sabemos sin impuestos nada de lo anterior existe.

En consecuencia, para poder ofrecer estos servicios los estados se endeudan y recortan los servicios esenciales a los ciudadanos.

La derecha mediática ha convencido a todos que pagar menos impuestos es bueno, ya que el dinero está mejor en los bolsillos de las personas. Pero los salarios son bajos y las bajadas de impuestos no les afectan, ahora, a las empresas ? a esos si les beneficia y mucho.

El caso Gürtel nos mostraba cómo las empresas ayudaban a los políticos con grandes sumas de dinero para financiar sus campañas y en algunos casos para llenarse sus bolsillos. A cambio de esto, ellos les conseguían grandes adjudicaciones que hacían que el estado perdiera mucho dinero y bajan los impuestos.

La política y la economía

Un buen ejemplo de que la bajada de impuestos solo ayuda a los ricos es Donald Trump. Donald, típico mil millonario, ha bajado los impuestos a corporaciones que casi no pagan impuestos, más impuestos pagan las asesoras del hogar. Estas compañías dan grandes sumas de dinero a partidos políticos con el fin de obtener mejores condiciones. El efecto colateral es que la deuda norteamericana sigue subiendo y los servicios a los ciudadanos van de mal en peor.

Para solucionar el tema nos venden pensiones privadas, servicios de salud privados, es decir todo privado, que son grandes negocios. Estos solo pueden ser tomados por grandes corporaciones, que dejan a gran cantidad de gente sin el servicio, ya que hay que pagarlos.

El mejor ejemplo de esto es Estados unidos, donde casi todos los servicios son privados. Existen 40 millones de personas sin seguro de salud. Las medicinas son tan caras que muchos deben vender sus bienes para pagárselas. Otro ejemplo bueno es Chile, el 90% de los jubilados no alcanzan a cobrar el salario mínimo con sus pensiones.

Los mercaderes han llegado al poder

El TTPI (Tratado Transatlántico de Libre Comercio e Inversión), proponía leyes que estaban por encima de las leyes europeas para solucionar conflictos. Con el TTPI  se pretendía eliminar los impedimentos comerciales «no tarifarios», esto es, que los estándares de producto, las obligaciones relativas a la protección del clima y todas las demás limitaciones comerciales excepto los aranceles, den mayor facilidad a la compraventa de mercancías y servicios entre la UE y los Estados Unidos. Se pretenden eliminar todas las garantías que en Europa se han conseguido de protección del consumidor y del medio ambiente.

En pocas palabras, es el «mercado» quien está por encima de las personas, el medio ambiente y sus derechos. Afortunadamente este tratado no llegó a ninguna parte, pero es el futuro que nos quieren imponer.

El mercado es el nuevo Dios, que hay que obedecer de lo contrario el castigo será terrible. Esa es la idea que nos están transmitiendo.

Olvidan que existen países donde esto no vale y se vive bien, como es el caso de los países escandinavos.

La única forma de detener esto es votando políticos que hablen del tema y tengan soluciones. Da igual el color, ya que lo que importa son las soluciones. Las soluciones pasan por mejorar la vida de la gente, no la de los mercados.

                                                        MacDonals nos necesita a nosotros, nosotros no necesitamos a MacDonals.

 

IberoMagazine

 

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