El Covid 19 y la religión

El Covid 19 ha entrado en nuestras vidas y lo ha cambiado todo. Desde Enero de este año hemos vivido momentos horribles. Recuerdo en marzo cuando salir a a calle, ir al supermercado o ir a trabajar era riesgo de Vida. Cada tarde salíamos a nuestros balcones y aplaudíamos a los médicos y personal sanitario por la labor que hacían, a todas aquellas personas que tenían que trabajar, salir a exponerse a la muerte.

El mundo se detuvo, por unos meses se paró casi todo aquello que no era necesario. Lo que más me llamó la atención fue ver a los Curas, Imanes, Rabinos, etc con mascarilla. Lo primero que me vino a la cabeza fue» es que acaso Dios no les protege y pueden caer víctimas del virus?».

En otros países del mundo los respectivos sacerdotes desafiaban a la autoridad y pedían dejar a la gente asistir a las iglesias.  «Dios es más grande que este temido virus» dijo el obispo Gerald Glenn, quien desafortunadamente murió por el virus Covid 19.

Lamentablemente no es el único caso; Landon  Spradlin, 66, famoso por predicar que el virus no era peligroso, también murió por el virus Covid 19. Ejemplos como este desafortunadamente hay y muchos.

La fe, la realidad y el Covid 19

Cuando era pequeño recuerdo como me contaban la historia del bombardeo de Londres por los nazis. Millones de personas rezaban a Dios, con el fin de parar las bombas, no obstante las bombas continuaban cayendo. Los que finalmente detuvieron los bombardeos fueron los aviadores Ingleses en batallas aéreas, muchos de ellas cuerpo a cuerpo, donde perdieron la vida un sin número de valientes.

Exactamente ocurre lo mismo en estos momentos, no han sido los millones y millones de oraciones las que están dando la batalla contra el virus, sino, el personal sanitario y  científicos en todo el mundo que buscan una solución a esta amenaza que ha  matado a más de 1 millón de seres humanos. Es la ciencia quien está luchando contra el virus. La solución no proviene de Iglesias o Mezquitas, no ha habido un milagro ni Dios se ha presentado para detener al virus. No ha habido nada de ello, sino lo de siempre, personas luchando cada día para detener la enfermedad. También en este caso bastantes  del personal sanitario han perdido al vida en esta batalla contra el virus.

Los religiosos nos piden tener fe, seguir los mandamientos de sus Dioses, pero sus dioses brillan por su ausencia cuando más los necesitamos. No hay vacunas que caigan del cielo.

 Vivimos amenazados por las leyes que sus dioses nos imponen de no seguir sus mandamientos el fuego eterno nos consumirá. Afortunadamente hemos aprendidos  que si nos duele algo en vez de rezar podemos  ir al medico.

IberoMagazine

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