Los fallos de la democracia

democracia o demagogia

 Estamos acostumbrados a tener en alta estima la democracia – y por extensión, la Antigua Atenas, la civilización que le dio origen. El Partenón se ha convertido en un emblema de los valores democráticos, razón por la cual a tantos líderes democráticos les gusta hacerse fotos ahí. Por eso es tan sorprendente descubrir que uno de los mayores logros de la Antigua Grecia, la filosofía, fuera tan reacia de su otro logro, la democracia.

El padre fundador de la filosofía griega, Sócrates, es retratado en los diálogos de Platón como un gran pesimista respecto a todo este asunto de la democracia. En el libro sexto de La República, Platón describe a Sócrates conversando con un personaje llamado Adimanto y tratando de hacerle ver los fallos de la democracia comparándola con un navío. «¿Si estuvieras embarcándote en un viaje por mar» – pregunta Sócrates – «a quién te gustaría tener, idealmente, al mando del navío? A cualquiera, o a gente educada en las reglas y exigencias de la navegación?» «Éstos últimos, por supuesto.» – responde Adimanto. «¿Por qué, pues» – prosigue Sócrates – «seguimos pensando
que cualquier anciano está cualificado para juzgar quién debiera gobernar una nación

Lo que Sócrates intenta decir es que votar en unas elecciones es una habilidad, no una intuición aleatoria. Y como cualquier habilidad,
ha de ser enseñada a la gente sistemáticamente. Dejar que los ciudadanos voten sin educarlos es tan irresponsable como ponerlos a cargo de un trirreme zarpando hacia Samos bajo una tormenta. Sócrates estaba por experimentar en primera persona la insensatez de los votantes.
El filósofo fue llevado a juicio por falsos cargos de corrupción de los menores de Atenas. Un jurado de 500 atenienses fue invitado a sopesar el caso y decidió por un fino margen que el filósofo era culpable. Fue sentenciado a muerte por cicuta en un proceso que es,
para los pensadores, tan trágico como la condena de Jesús es para los cristianos.

La insensatez de los votantes

Todos en nuestra vida hemos sido testigos de como la gente vota a políticos que sabíamos eran incompetentes o amaban lo ajeno.
Partidos políticos llenos de causas judiciales por corrupción salen elegidos una y otra vez.
Tal vez el éxito de estos políticos ha sido polarizar a la sociedad entre rojos y azules, tal como en el futbol, donde tu equipo, por muy malo que sea, es tu equipo y lo debes defender a como de lugar.
Por ello nos encontramos a obreros defendiendo los intereses de las clases altas, que jamás han prestado atención alguna a la clase obrera y la tienen completamente excluida.
 
En nuestra actual sociedad las clases altas tienen todo el dinero, casi no pagan impuestos, mientras la clase media hace todo el trabajo y paga la gran mayoría de los impuestos y los pobres tienen a la clase media en constante miedo.
 

 Sócrates insistía, en que sólo aquéllos que pensaran racional y profundamente sobre los asuntos fueran dejados votar. Hemos olvidado esta distinción, de lo contrario esto conduciría: a un sistema que los griegos temían por encima de todo, la demagogia.

A través de la historia demagogos han habido muchos, bueno, demasiados. Hoy por hoy la demagogia reina, lo que es algo muy preocupante, yo la considero la antesala del mal.

Tenemos que tener empresas que se dedican a confirmar lo que dicen los políticos, porque mentir sale muy económico y robar para la clase politica ya no es un problema.

Alternativas a la democracia

 
Algunos sociólogos nos indican que el problema no es el líder sino la burocracia, si cambias la forma de hacer las cosas el líder deberá adaptarse a la nueva forma y actuar conforme.
La Unión Europea se ha dado cuenta del dilema que implica los fallos de la democracia. Alemania y Bélgica, han presentado una iniciativa; un Pacto de Calidad Democrática, a imagen y semejanza del Pacto de Estabilidad y Crecimiento que domina la economía de la zona. Esto es un mecanismo de vigilancia para frenar el deterioro de las libertades y del Estado de derecho de sus miembros, una idea interesante.
Si dejamos por ley derechos como el trabajo, la vivienda, la educación y la libertad, que son a mi entender los más importantes, dejamos a los malos líderes con muy pocos formas de aprovecharse del sistema para enriquecerse.
 
 
 

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