La democracia acorralada por los bulos

Bulos y medias mentiras logran crear un publico cada vez más confundido, sobre lo que realmente está sucediento, en la sociedad y cómo esto les afecta.

Si introdujéramos la honestidad en la política sin duda el sistema al completo colapsaría el mismo día. Todos entendemos que hay muchas mentiras y medias verdades  en política, usadas para convencer al votante de la honestidad de los partidos político. El resultado bulos,  media verdad es cambiar el voto para que favorezca, al mentiroso, causando que muchos voten contra sus intereses.

Las redes sociales como Twitter, Facebook y Google tienen este potencial de alterar el compromiso cívico, esencialmente secuestrando la democracia, al influir en las personas hacia una forma particular de pensar.  Facebook ha sido acusado en muchas ocasiones de ayudar a la causa de la extrema derecha al permitir bulos en su web.

Los medios de comunicación han proporcionado a los partidos políticos las herramientas para llegar a un gran número de personas y pueden informarles sobre cuestiones clave que van desde las políticas hasta las elecciones. En teoría, los medios de comunicación deberían ser vistos como un facilitador de la democracia, tener votantes mejor educados conduciría a un gobierno más legítimo.

El Tema es que medios de comunicación, la mayoría con ideologías claramente definidas, también ayudan a esparcir bulos y medias verdades. Muchos de ellos claramente se pasan la verdad por el forro y publican todo tipo de mentiras que solo hacen felices  a sus seguidores, si no, que también crean confusión en el público en general.


Una prensa cínica, mercenaria y demagógica producirá un pueblo cínico, mercenario y demagógico


La amenaza es real

Las noticias falsas se han convertido en el flagelo de la información en los tiempos modernos. Se publican grandes volúmenes de noticias solo para inducir a error, atacando la democracia. A modo de ejemplo, el 83% de los entrevistados para la última encuesta del Eurobarómetro respondió que las noticias falsas son una amenaza para la democracia.

El fenómeno de las fake news también afecta a la política. El 26 de abril de 2018, con vistas a las elecciones europeas de 2019, la Comisión emitió un comunicado de prensa en el que propone medidas para abordar la desinformación en línea y anima a los Estados miembros a identificar buenas prácticas para identificar, mitigar y gestionar los riesgos para el proceso electoral.

Nos encontramos con medios de comunicación que blanquean ideologías destructivas de extrema derecha. Lo que tenemos que entender es que la extrema derecha no es una idea política, no es política.

A diferencia de los comentarios de odio, las «noticias falsas», bulos, caen en un área gris que no es relevante según el derecho penal. No pueden prohibirse sin restringir severamente la libertad de opinión. Por tanto, cada sociedad debe decidir por sí misma dónde traza la línea. Pero el objetivo principal de la regulación debería ser otro: fortalecer la soberanía del usuario y asegurar la mayor transparencia posible en las plataformas en línea.

Tenemos un problema grande en nuestras manos que debemos afrontar, de lo contrario el caos, el dolor y nuestra democracia se  irán  al traste. Los bulos son un gran problema que debemos más temprano que tarde enfrentar.

La prensa libre debe abogar siempre por el progreso y las reformas. Nunca tolerar la injusticia ni la corrupción. Luchar contra los demagogos de todos los signos. No pertenecer a ningún partido. Oponerse a los privilegios de clases y al pillaje público. Ofrecer su simpatía a los pobres y mantenerse siempre devota al bien público.

Joseph Pulitzer